Durante las próximas semanas, muchos niños pueden tener deposiciones más continuas con menos consistencia y acompañadas de vómitos. Se trata en la mayoría de los casos de gastroenteritis aguda. Puede darse durante todo el año, pero es más habitual en verano.
¿Qué es la gastroenteritis?
Las diarreas que producen la gastroenteritis se producen por una inflamación de la mucosa digestiva. Además, pueden acompañarse de vómitos, fiebre, dolor abdominal y malestar general.
La culpa, casi siempre, de un virus
La mayoría de las veces, la principal causa de la gastroenteritis en la infección por virus, principalmente, y por bacterias. La forma de contagio suele ser por el contacto fecal-oral. Es decir, se produce a través del contacto con las heces de un paciente enfermo y uno sano (en ocasiones, es por el simple contacto físico del paciente enfermo con otro sano). Este contagio se suele manifestar en forma de caída de ficha de dominó, amigos familiares cercanos suele contagiarse pronto. En cambio, si es una intoxicación alimentaria por un alimento, suele coincidir en el tiempo y la forma.
La higiene de manos, fundamental
El lavado constante de manos es fundamental para evitar contagios, tanto de los pequeños como de los mayores. Principalmente, después de usar el baño, tras limpiar las heces de un niño y antes de manipular alimentos. Según la OMS, el acto de lavarse las manos con jabón puede reducir la incidencia de las tasas de diarrea entre niños menores de 5 años a casi el 50 por ciento y las infecciones respiratorias a cerca de 25 por ciento. Porque las manos son las principales portadoras de gérmenes. La base del tratamiento es la hidratación oral.
La inmensa mayoría de las gastroenteritis se corrigen solas. Lo único que se requiere es que el organismo esté hidratado, pero el agua no es suficiente. La mejor manera es por vía oral y hay muchos productos compuestos por suero con distintos sabores que ayudan a reponer las sustancias esenciales (sales minerales, azúcares, bicarbonato y agua) que se pierden por las deposiciones continuas y los vómitos. Estas soluciones de rehidratación oral se venden en forma de polvo para disolver en agua o también vienen ya preparadas en forma líquida para su administración directa. Se recomienda dar entre 5 y 10 mililitros por kilogramo de peso del niño por cada deposición o vómito abundantes.
El suero oral ha salvado muchas vidas
Esta fórmula sencilla de hidratación se puede adquirir en las farmacias. Cuando yo empecé a ejercer la medicina, la única fórmula de rehidratación se realizaba vía intravenosa. Esta manera era muy poco accesible en países subdesarrollados y la tasa de mortalidad por la deshidratación que provocaban enfermedades gastrointestinales era alta. Sin embargo, con el descubrimiento de la rehidratación oral, cambió la situación y ha supuesto un avance muy importante evitando la gravedad que suponía.
Recuerdo hace muchos años cómo ingresaron en mi servicio del hospital de Jerez a un niño muy deshidratado. Con pocas posibilidades de supervivencia. En esa ocasión, la rehidratación intravenosa del niño era complicada porque las venas estaban colapsadas. Opté por ofrecerle suero oral. Entonces había que prepararlo manualmente y se le conocía con el nombre de solución hidratante de la OMS. Gota a gota el pequeño paciente pudo ingerirlo y al día siguiente ya estaba jugando.
Prevenir la deshidratación
Cuando un niño está deshidratado, la mayoría de las veces está decaído, somnoliento, con hipoactividad y avidez por el agua. En caso de cualquier duda, siempre acudir al hospital o centro de salud más cercano.
¿Cómo debemos aplicar el suero?
En muchas ocasiones, muchos padres me indican que su hijo no tolera el suero porque los vomitan o defecan con rapidez. La solución es ofrecer pequeñas cantidades con mucha frecuencia. Ya sea con pequeños sorbos, mediante una cuchara pequeña o una jeringuilla. De esta manera, al ser en pequeñas dosis, el suero pasa directamente al intestino sin detenerse en el estómago, afectado por la gastroenteritis.
Por ejemplo, si se ofrece 5 mililitros cada cinco minutos, se consigue administrar 60 mililitros a la hora y al cabo de ocho horas el niño ha podido tomar cerca de medio litro de suero. De esta forma, lo puede tolerar y consigue hidratarse. La paciencia es muy importante.
Lo que no se puede hacer, es ”no darle líquidos, para que no los devuelva”.
¿Cuándo se puede empezar a comer alimentos sólidos?
En cuanto el niño pida de comer, ya se le puede ofrecer la alimentación habitual. Está demostrado que no hace falta ofrecer exclusivamente arroz y manzana… Solo hay que comprobar que tolera los alimentos. Durante los primeros días es recomendable que siga tomando el suero.
Si el niño toma el pecho, no hay que retirarlo
De hecho, la lactancia materna aporta sales minerales, agua y nutrientes de manera natural. No obstante, siempre es recomendable
consultar con el pediatra. Hay que evitar bebidas isotónicas como solución de hidratación en estos casos. Porque contienen una proporción de sales diferentes al suero.
Control de la fiebre y empleo del paracetamol
La gastroenteritis puede causar fiebre. Recomiendo tener antitérmicos a mano como el paracetamol ofreciendo la dosis adecuada. Por ejemplo, 0,15 mililitros por kilo de peso del niño. No obstante, en casi de duda siempre hay que preguntar a un profesional sanitario y evitar la automedicación.
En unos días, recuperación total
La gastroenteritis es una infección pasajera. Si se siguen adecuadamente las pautas establecidas por el pediatra no suele durar más de diez días.

